Ignacio Binimelis es director de Netmentora Chile y de Fundación Emprender desde mayo de 2020. Proveniente de una reconocida familia empresarial e interesado en temas sociales y de impacto, le pedimos responder esta entrevista.

 

Ignacio Binimelis es sociólogo y MBA. Director ejecutivo de LDG Inversiones, holding familiar con negocios en energía, retail, pesca e inmobiliario, además de proyectos sociales en cultura (MAVI) y educación. También es miembro de The ImPact, del consejo asesor de Sistema B (BCorps) y parte del movimiento por una banca ética en Chile (Doble Impacto).

 

  1. Hoy es ya habitual que los family offices, además de su cartera tradicional, incursionen activamente en inversiones de venture capital. Qué nos puedes comentar de esta experiencia? Y del rol de impacto en las inversiones? Debería aumentar su ponderación e importancia en el mediano y largo plazo? Por qué?

En primer lugar, debo decir que es una experiencia apasionante poder invertir en VC y estar más cerca de los emprendedores; esto permite generar espacios de aprendizaje mutuo e involucrarse en los procesos de innovación. En cuanto al impacto, creemos que nuestro rol como Family Office es poner a disposición del mercado nuestros recursos para apoyar proyectos que ayuden a crear un mundo mejor según nuestros valores. Para esto es fundamental poder estar cerca de los emprendimientos y crear impacto contribuyendo a su desarrollo.

En cuanto a la importancia del VC en los portfolios, creemos que es un activo que ayuda mucho a generar valor y que, por lo tanto, si uno tiene una mirada de largo plazo, de todas maneras, debiese incorporar este activo en su portfolio.

 

2. Si llevamos el asunto a escala país, Chile ha insistido en una estrategia de desarrollo más bien tradicional. Consideras agotada dicha estrategia? Están las condiciones para innovar o definitivamente es la apuesta que debemos explorar si queremos alcanzar el desarrollo?

Es bastante complejo poder contestar esta pregunta, puesto que los países, desde mi punto de vista, no están predeterminados a ser de una u otra forma, sino que más bien eso depende de su capacidad de generar buenas políticas públicas de largo plazo y alinear a todos los actores tras esa estrategia, que es lo que yo entendería que han podido hacer los países a los que observamos como posibles modelos desde Chile.

No creo que la innovación sea el único camino al desarrollo; perfectamente se puede alcanzar desde un modelo industrial tradicional, siempre y cuando se desarrolle de forma competitiva, eficiente y sustentable, considerando las exigencias que tienen estas empresas para ser exitosas en el siglo XXI. La innovación es un camino, pero veo difícil que, si no hay cambios importantes desde las políticas públicas, podamos seguir esa alternativa para avanzar hacia el desarrollo.

 

3. En tu visión de sociólogo, cómo analizas el actual momento que vive nuestro país? Eres optimista del nuevo proceso que se abre con la meta de alcanzar una nueva Constitución?

Más bien soy escéptico; creo que Chile se encuentra frente a una oportunidad única de construir un modelo de desarrollo capaz de hacerse cargo de las necesidades del siglo XXI. No obstante, desde mi perspectiva, esa visión aún no se ha logrado plasmar en ningún liderazgo y nos encontramos con un grupo que añora lo antiguo y lo que nos trajo a este lugar y preferiría no cambiar demasiado, y otro grupo que tiene una visión anclada en teorías sociales de principios del siglo XX y que busca más bien derrumbar que construir.

Espero podamos encontrarnos todos y construir un país que mire hacia el futuro y entienda cuáles son los desafíos del siglo XXI, que tienen que ver mucho más con la tecnología, la globalización, la sustentabilidad, la inteligencia artificial y, por sobre todo, con cómo situar lo humano en todo este contexto para que la vida tenga sentido y sea mejor para la mayor cantidad de personas en el mundo.

Esto, sin lugar a duda, requiere un cambio de paradigma, y yo sueño con que eso lo podamos plasmar en el Chile del futuro.

 

4. El tema generacional muchas veces ha sido crucial en disyuntivas políticas para avanzar a nuevos ciclos. Sucede algo similar en los negocios familiares? Cómo conciliar virtuosamente tradición e innovación?

De todas maneras, desde mi punto de vista, ha costado en Chile tener mayor diversidad en los negocios y esto se ve aún más en los negocios familiares. En general cuesta que se generen espacios de decisión y liderazgo en las generaciones más jóvenes y en las mujeres. Pienso que esto está lentamente cambiando, pero es difícil aún porque requiere que las generaciones más antiguas, que en general fueron exitosas y crearon el patrimonio, sean capaces de pasar la posta y confiar en las nuevas visiones y formas de hacer las cosas que tienen las nuevas generaciones.

El equilibrio entre la tradición y la innovación es lo que permite el desarrollo sustentable y, por lo tanto, hay que buscar formas en que estos dos mundos conversen; pero para que eso resulte debe ser en igualdad de condiciones de poder. De otra forma, uno siempre estará subordinado al otro.

 

5. Finalmente, en qué ámbitos o temáticas te gustaría aportar e involucrarte de manera especial en tu rol de director de Netmentora y de Fundación Emprender?

Los ámbitos que más me interesan son los del desarrollo estratégico de los negocios con una mirada en la sustentabilidad holística y la innovación y desarrollo de startups.

También me gusta mucho el ámbito del desarrollo y proyección futura de las empresas familiares y cómo contribuir al traspaso generacional.