En Chile y en el mundo estamos viviendo una de las crisis más fuertes en décadas. Percibimos que nuestra realidad y nuestra economía han cambiado sin vuelta atrás. Y aún no sabemos cuál será la «nueva normalidad» que se instalará en los próximos meses y años, dejándonos sumidos en total incertidumbre.
Es en estos tiempos de grandes desafíos donde el espíritu emprendedor muestra su mejor faceta y capacidad. Por esto queremos compartir con ustedes aquí algunos primeros casos que muestran la capacidad de resiliencia y de reinventarse, sin perder su propósito.

 

Estas son sus historias

Caso 1: Almacén Gurú, el primer marketplace para negocios de barrio

Almacén Gurú ideó una aplicación creando el primer marketplace de abastecimiento para negocios de barrio, facilitando así el trabajo de los almaceneros a través de la tecnología digital.

El sistema de Almacén Gurú es sencillo. A través de una plataforma web o aplicación de celular, el dueño de un almacén de barrio puede hacer pedidos a sus proveedores colocando su rut de empresa y llenando un carro de compras. El pedido llega luego a su tienda.

El estallido social de octubre y la crisis sanitaria por el Covid-19, fueron para ellos una oportunidad. Mientras otros entraron en dificultades, Almacén Gurú tuvo la suerte de expandir su negocio de forma notable. En marzo, por ejemplo, los pedidos se cuadruplicaron y en abril ya se estaban doblando en comparación al mes anterior. De igual forma, la cantidad de almacenes aumentó de 200 a 3.500 y para finales de este año esperan sumar 20.000 puntos de venta más. Este incremento de actividad también ha significado un crecimiento en el equipo. Si en septiembre trabajaban 2 personas, hoy son 12 personas en total. 

 

Caso 2: Playmaker, fabricando ropa de salud y mascarillas al por mayor

Playmaker es una empresa que nació con la idea de fabricar y comercializar indumentaria deportiva de calidad, con diseños exclusivos y personalizados, otorgando identidad y fortaleciendo la historia de clubes, equipos y empresas, todo a través de un servicio cercano y profesional.

Si bien sus buenas referencias, experiencia y contactos ya los había hecho incursionar en indumentaria para otros usos (laboral, seguridad, uniformes), esta contingencia les permitió mostrar su gran versatilidad, siendo capaces de abrir una nueva sub-línea de negocio de ropa de salud, y principalmente de mascarillas reutilizables. Esta producción se lleva a cabo en talleres externos de confeccionistas que han habilitado espacios de trabajo en sus propios hogares empleando personas del barrio. Otra adaptación importante fue implementar un sistema de trabajo a distancia, lo que les exigió profundizar en la digitalización de sus procesos.

Hay que recordar que, frente a grandes cambios en el consumo de las personas, las pequeñas y medianas empresas son más ágiles y flexibles en adaptarse que las grandes empresas que tienen más restricciones para igual transición. «Por otra parte, estar en constante diálogo con socios, colaboradores y redes de apoyo como Netmentora, fue muy útil para aprender a surfear esta ola de incertidumbre con pragmatismo y agilidad» reflexiona uno de sus socios.

 

Caso 3: Carpas Valdivieso y sus productos para proteger a los clientes

Esta tradicional empresa familiar se dedica, ya por más de 20 años, a la fabricación y reparación de carpas, entregando soluciones textiles de calidad a la construcción, hogar, industria agrícola y el transporte, entre otros.

La primera iniciativa que han implementado, considerando la alta ocupación y demanda del transporte y la logística, es acudir a lugares de alta actividad de carga y descarga dentro de la región, con difusión previa a través de redes sociales, provistos de stock surtido para poder hacer recambios directamente en el lugar. También reciben pedidos especiales o unidades para reparación en talleres que entregan posteriormente en ruta.

Respondiendo a la crisis sanitaria en curso, han desarrollado una oferta pensada en proteger todo tipo de áreas de atención a clientes. Se trata de una carpa transparente que separa ambientes otorgando protección a clientes y trabajadores. Por ahora son fabricadas a la medida, pero se encuentran analizando la factibilidad de ofrecerlas en varias medidas estándar. También han desarrollado un kit sanitizador móvil para calzado.

 

Caso 4: T-Clock dando servicios clave como puente terrestre hacia faenas mineras

T-Clock es una empresa especializada en ofrecer soluciones de transporte de personas para empresas, con altos estándares de operación y vanguardia tecnológica en la gestión de transporte corporativo. Entre sus opciones cuentan con SUV, Van, Minibuses, Taxibuses y Buses Pullman, lo que les permite movilizar a grupos desde 7 hasta 45 pasajeros de forma confortable.

Durante el desarrollo de la actual contingencia sanitaria, T-Clock ha aprovechado su capacidad instalada en Santiago y regiones para proveer la logística para la normal operación de nuevas empresas clientes. Así, ante la ausencia casi total de vuelos nacionales, inició operaciones con la industria minera para prestar soporte de regiones a Santiago y a través de vuelos chárter, conectarlos con sus destinos finales en el norte, operando como puente terrestre, para dar continuidad a sus procesos productivos.

Se les han abierto también oportunidades en rubros de alimentos y de salud, respondiendo ágilmente a través de la conexión con operadores locales certificados en el territorio nacional, lo que los tiene full ocupados, y evaluando incorporaciones en base a la demanda para soportar este crecimiento no proyectado.

 

Caso 5: Osoji ajustando estrategias para una economía de guerra 

Osoji nació como empresa orientada a desarrollar y comercializar robots para el trabajo de aseo efectivo en hogares, oficinas, espacios de altura y aseo industrial. Con gran éxito inicial, pronto detectó nuevos nichos, abarcando también artefactos para la cocina e industria culinaria y la limpieza de paneles solares.

Así entre sus productos ofrecidos sobresalen los robots aspiradores, limpiavidrios, cortadores de pasto y robot de cocina, abarcando el mercado nacional y expandiéndose internacionalmente.

Ante la coyuntura han debido preparar al equipo humano para trabajar con una nueva mentalidad como si fueran tiempos de sobrevivencia en una guerra. Aprender a trabajar remoto y con incertidumbre por los próximos 2 años por posibles cambios en patrones de compra, demanda contraída, cambios en canales de distribución y restricciones operativas de todo tipo. Como también podrían aparecer oportunidades, están pensando en nuevos productos y servicios que ayuden en el nicho hogar en esta nueva economía de sobrevivencia.

Lo que Osoji aconsejaría a cualquier emprendedor que se encuentre en esta situación difícil, sería de confiar en la colaboración entre empresas, en lugar de solo buscar la protección individual.

Caso 6: Naru Sushi en plataforma digital más desarrollada 

Ante la crisis Covid-19, Naru Sushi, proveedor de sushi a diferentes locales en Santiago, entre otro en el aeropuerto, tuvo que acelerar su reconversión hacia el marketing y la venta digital. Dado las circunstancias de incertidumbre, esta reestructuración del modelo de negocio original a través de un nuevo canal de venta les permitirá lograr una mayor flexibilidad y seguridad. Aunque se acabe la pandemia, Naru Sushi está consciente de que ese cambio permanecerá.

Frente a una crisis de estas proporciones, Naru Sushi se encontró sin respaldo frente a la falta total de ingresos y tuvo que resguardar a sus colaboradores con las medidas implementadas por el gobierno.

El distanciamiento social llevó a esta empresa, como a muchas en el mundo, a implementar de manera acelerada la digitalización y el teletrabajo. Por esa razón, Naru Sushi aconsejaría cualquier emprendedor a ser creativo y estudiar las mejores herramientas digitales que existen en el mercado para generar ingresos.