En tiempos de crisis, se pone a prueba la resiliencia, visión y prudencia del espíritu emprendedor.

Los recientes eventos que han sacudido a Chile este último mes y medio parecen demostrar que estamos viviendo un cambio socio-político-cultural que implicará, inevitablemente, cambios estructurales en la economía, los negocios y las empresas, cuyos efectos iremos viendo en el tiempo. Luego de las primeras contingencias, que de una u otra manera han afectado a todas las empresas, es necesario estar alertas y prepararnos para más cambios y para una “nueva normalidad”.

Cuáles serían los consejos que dar a las personas que dirigen una micro, pequeña o mediana empresa en estos tiempos?

  1. Acompañarse de alguien con quien conversar de lo que ocurre y poder compartirlo. Sabemos que el acompañamiento y la mentoría son muy útiles para tomar mejores decisiones y esto es fundamental en momentos complejos como los actuales. Encuentre a otro empresario, pida a un amigo o a un profesional que admire que sea su mentor por unos meses. Idealmente debe ser una persona de carácter positivo, experimentada y que haya superado crisis importantes a nivel empresarial. Busque instancias de encuentro e intercambio constructivo y en confianza entre pares para nutrirse y abrir nuevos horizontes. Pida apoyo; estamos seguros de que encontrará personas dispuestas a contribuir con su experiencia.
  2. ¡Mantenga vivos sus sueños y reafirme su capacidad! Siendo empresario, usted tiene el espíritu que se requiere y que le acompañará también en los desafíos que vienen. La resiliencia propia del emprendedor es una habilidad esencial que va siempre de la mano de la creatividad e innovación. Y es precisamente cuando las condiciones son a veces más difíciles que se pueden encontrar nuevos modelos y maneras de hacer. Reflexione respecto a su negocio, converse con sus mentores, qué se podría mejorar, qué nichos de mercado no ha atendido y qué necesidades nuevas surgirán en los próximos meses y años en su área o sector.
  3. Acérquese a sus clientes, converse con ellos, aproveche de preguntarles sobre cómo le ven; escuche, mire otros negocios e ideas interesantes que le puedan servir de inspiración o modelo. Es el momento de volver a abrir la reflexión sobre su/s mercado/s y cómo entrega valor y vincula a los clientes con su negocio.
  4. Como siempre se ha dicho, las crisis o los cambios son oportunidades: busque ver en qué punto puede conectarse mejor con sus clientes, apoyarles con soluciones (también ellos sienten el mismo momento), piense en nuevas alianzas y nuevos formatos de colaboración que pueden fortalecer su negocio a largo plazo.
  5. Involucre a su equipo en la búsqueda de soluciones. Seguramente encontrará la mejor disponibilidad.
  6. Planifique por escenarios. Nuestro entorno seguirá cambiante y volátil por lo que es importante ser prudente y definir con mucha claridad cómo tomar sus decisiones con más información y acertadamente.
  7. Establezca un escenario base mensual de ventas (por ejemplo hasta diciembre 2020) y determine y analice la caja resultante. Luego sensibilice ese escenario para ventas crecientes y descendentes (lo que casi nunca se hace). Observe las proyecciones de caja resultantes. Este ejercicio le permitirá tomar decisiones correctas en forma anticipada.
  8. Haga un análisis de sus cuentas por cobrar y gestiónelas de inmediato.
  9. Vea cuál es su situación de endeudamiento. Cuando los ingresos caen, es mejor estar endeudado en el largo plazo, disminuyendo las amortizaciones mensuales del crédito. Las tasas están bajas y puede a futuro optar por prepagar si aumenta su disponibilidad de caja.
  10. Y hágase la costumbre de reservar, al menos, una tarde al mes para reflexionar estratégicamente sobre cómo va su empresa, cómo van sus sueños y qué puede, quiere y necesita mejorar.