Octavio Urzúa es premiado de Netmentora Chile 2019 con su proyecto Osoji que desarrolla robots útiles en labores rutinarias y peligrosas, tales como limpieza y aseo industrial. Octavio ha demostrado tener una gran visión y espíritu emprendedor y hoy nos concede una breve entrevista.

Octavio Urzúa junto a dos socios y primos fundaron Osoji. Los tres se potencian y complementan ya que poseen conocimiento y experiencia en tecnología y en crear startups que resuelvan problemas a nivel de país. Partieron en 2017 con el primer robot limpia vidrios, luego un robot aspiradora. Luego integraron ambos para desarrollar un robot que limpia paneles solares en el desierto. Tienen como guía al Dr. Miyagusugu, Ph.D. en robótica de la Universidad de Tokyo y a Shoukei Matsumoto, experto en la filosofía de limpieza japonesa y amigo personal de Marie Kondo. Osoji reúne el trabajo colaborativo de ingeniería en Chile, guiado por tecnología de punta de Japón para crear productos de clase mundial y democratizar la robótica, partiendo por Latinoamérica.

Osoji tiene su origen en una interesante tradición japonesa. ¿Puede explicarnos el concepto?

Osoji en japones significa limpieza profunda. Consiste en limpiar el exterior como reflejo de la limpieza interior. Esta filosofía se enseña en las familias y colegios, de forma tal que los niños y adultos se sientan orgullosos del respeto por el espacio común. Todo parte con la disposición interna de buscar la limpieza. Eso es lo que quisimos importar desde Japón, pues es un valor fundamental para nuestra sociedad en Latinoamérica. La limpieza es el origen para luego apreciar otras virtudes tales como el orden y la belleza, para luego buscar virtudes superiores como la contemplación, la generosidad o la nobleza, entre otras.

En qué está hoy enfocados y cómo visualiza la proyección de la empresa en el mediano y largo plazo?

Hoy estamos enfocados en seguir aportando a construir robótica para Latinoamérica. Y algo más importante, aportar a la divulgación y enseñanza de la robótica. No existe un gen que explique que sólo japoneses, alemanes o estadounidenses tengan exclusividad en desarrollo de robótica. Como chilenos o latinos, también podemos participar de esta tendencia. Por eso, estamos creando una fundación que capacite a adultos mayores y ellos enseñen clases de robótica a niños en colegios de todo Chile. La educación en ciencias es una oportunidad para aprender y transmitir otros valores más fundamentales, como el trabajo colaborativo y la formación de equipos, que hoy más que nunca aparecen como muy necesarios.

Imaginamos que la crisis del país les ha afectado el negocio. ¿Qué consejos puede dar a otros emprendedores?

Los robots de hogar, a primera vista, no son bienes de primera necesidad, por ello su comercialización y venta no están ajenas a la crisis política actual, que ha tenido efectos importantes en la economía. Sin embargo, los robots de limpieza o cualquier producto o servicio que genere un ahorro de tiempo y nos permita realizar otras labores más relevantes son una gran ayuda ahora y en cualquier tiempo. Además, debemos más que nunca pensar globalmente y acelerar nuestra presencia en Latinoamérica y también ir a los mercados más competitivos, como Europa y EE.UU.

¿Qué destacaría del aporte de Netmentora en su camino como nuevo empresario?

Sin lugar a dudas, la clave son las personas. Netmentora dispone de una red de personas con conocimiento, con contactos y con experiencia. Destaco especialmente a Veronika Fischer y Andrés Pica por permitirnos ampliar nuestra visión y acelerar nuestra capacidad de implementación. Agradecemos enormemente su ayuda y es un honor ser parte de esta prestigiosa red internacional.