María Renard es socia-mentora de Netmentora desde 2017. Es experta en innovación y aprovechamos esta entrevista para profundizar en la relación entre emprendimiento e innovación.

Fotógrafo: Aryeh Kornfeld

María Renard es cofundadora y socia de Yuken Impact Research Lab que diseña experiencias de aprendizaje en procesos de innovación y desarrolla proyectos a nivel global. Diseñadora de la Universidad Católica de Chile y Magíster en innovación de la U. Adolfo Ibáñez, se ha especializado en procesos de innovación desde el diseño y en el desarrollo y movilización de competencias tanto en niños como en adultos.

María, tu trabajo en Yuken te lleva por distintos países. ¿Cómo crees que la innovación es aplicada a nivel latinoamericano y cuáles son los desafíos que Chile deberá enfrentar en los próximos años en dicho ámbito?

En el entorno latinoamericano vemos contextos bastante variados en términos de gestión y promoción de la innovación como herramienta estratégica de diferenciación y posicionamiento. Uno de los mejores ejemplos es Colombia, que en pocos años ha logrado constituirse en líder de la región con soluciones disruptivas, nociones claras de gestión del ecosistema y, lo más importante, visión y directrices a largo plazo que garantizan consistencia y sostenibilidad. En Chile, desgraciadamente, no vemos el mismo ejemplo. Si bien hemos mejorado en input y output de innovaciones, en el comparativo seguimos a la baja con tendencia clara de acuerdo a los rankings de WIPO y WEF… Tenemos visión de gobierno pero no de estado, lo que no nos permite contemplar políticas públicas consistentes con miras a un largo plazo realmente competitivo, sofisticado y sólido; seguimos priorizando la exportación de recursos y no de soluciones, servicios o experiencias; invertimos sólo el 0,37% de nuestro PIB en I+D+i, comparado con el 1,93% promedio de la OCDE; no contamos con una masa crítica educada, al menos con semántica compartida, sobre lo que es innovación, cómo se hace y cómo se promueve; no consideramos innovación como activo estratégico intangible, por lo que seguimos abusando de innovación abierta y el apoyo de consultoras y no en desarrollar capacidades instaladas en autonomía dentro de nuestras organizaciones. Es decir… nos queda mucho camino por delante.

Coméntanos acerca de la metodología (defi)2 y sus ámbitos de aplicación, resultados y potencialidad.

Fotógrafo: Aryeh Kornfeld

(defi)2 es la metodología desarrollada por Yuken para instalar capacidades de innovación y generar innovaciones de manera consistente y predecible. Esta metodología está diseñada para generar innovación con impacto en ambientes de alto riesgo, ambigüedad e incertidumbre; es guiada por el descubrimiento, habilitada por empatía y alimentada por fallas. Desde una plataforma abierta que se ha diseñado con el apoyo de Corfo para ponerla al servicio de emprendedores, universidades y empresas, el foco es democratizar y apoyar la movilización y desarrollo de competencias en innovación mediante procesos, metodologías y herramientas que favorecen el desarrollo de innovaciones y fomentan el crecimiento del país. (defi)2 es la abreviación de: Discovery Driven, Empathy Enabled, Failure Fueled, Igniting Impact, y es el nombre que recibe el método ganador del Wharton QS Reimagine Education Award, por ser la mejor metodología en habilitación del aprendizaje en innovación en el mundo. (defi)2 fue diseñada para aprender a innovar y mejorar las capacidades de innovación de equipos. Busca habilitar que equipos de trabajo y personas puedan innovar mejor y reducir su probabilidad de fracaso, a través de la identificación de desafíos, planificación de desarrollo, resignificación de escenarios, inmersión en las necesidades de los usuarios, generación de puntos de vista únicos, generación y selección de ideas, desarrollo de conceptos, prototipado y experimentación, e iteración de modelos de negocios hasta su ejecución. El proceso de innovación y diseño que se desarrolla en Yuken está compuesto de cinco fases iterativas. Cada una está compuesta de varias etapas y tareas, múltiples métodos que se pueden aplicar dependiendo del tipo de desafío que se enfrente. El objetivo de cada fase es ir disminuyendo el riesgo, ambigüedad e incertidumbre mediante el aprendizaje del proceso de descubrimiento. La metodología considera un proceso de autoaprendizaje que, dependiendo de la intensidad de un equipo, puede variar entre 16 y 27 semanas. Cada semana es estructurada en base a objetivos, tareas para lograrlos, lecturas, métodos y herramientas para cumplir con las tareas y soportes audiovisuales (infografías animadas) acerca de cómo llevar a cabo la etapa, y cómo utilizar los métodos y herramientas. Distintas versiones de esta metodología han sido presentadas, discutidas y refinadas en lugares como: MIT Sloan School of Management, Lemelson MIT, Harvard University, Deusto Business School, Wharton School, Universidad Adolfo Ibáñez, Amsterdam Business School, The Academy of Management, Stanford, ICOT (International Conference on Thinking), AERA (American Educational Research Association), entre otros. Además, han sido probadas con éxito por empresas en industrias de retail, seguros, banca, inmobiliaria, forestal, agro, logística, energía, telecomunicaciones, servicios financieros, farmacéutica, salud, educación y editorial. Hoy, llegamos a más de 8.000 personas impactadas a nivel global.

Has participado como panelista en el programa de TVN “Sin Corbata” en relación a la educación del futuro. Los panelistas concordaron en que se necesita un cambio de paradigma. Pensando en los emprendedores, ¿crees que colegios y universidades deberían implementar acciones más concretas para formar a los futuros empresarios?

Ciertamente. La base de nuestro desarrollo, no solo competitivo, sino en calidad humana, reside en una sólida fuente de aprendizaje. Nuestros contextos educativos son clave como agentes de movilización social favoreciendo la creatividad, pensamiento crítico, empatía, comunicación y colaboración, entre otros, en favor de seres humanos con sentido de propósito, emprendedores con foco en economía circular y proyectos sostenibles y sustentables. Desde el estado, pero también desde la sociedad civil y las empresas, se debe lograr la sinergia necesaria para definir un sistema nutritivo, que favorezca el desarrollo integral de nuestra sociedad.

Como socia mentora tuvo la oportunidad, junto a Joaquín Vergara, de acompañar a Felipe Reyes, premiado de Netmentora. ¿Qué opina sobre nuestra metodología en general, y de la idea de asignar duplas de mentores?

Me parece muy relevante definir y aplicar metodologías para hacer de los emprendimientos proyectos sostenibles. Creo que Netmentora en eso ha logrado promover y apoyar a sus premiados en un camino sólido y certero. Por otra parte, veo un espacio de oportunidad en, además, favorecer y movilizar competencias de innovación, de manera de revisitar la propuesta de valor de los emprendimientos con foco en diferenciación y real impacto positivo en sus contextos. En ello, conceptos como sustentabilidad, competencias medulares, activos estratégicos y modelos de negocios iterativos son clave. Por lo mismo, asignar una dupla de mentores me parece en extremo valioso; la diversidad de miradas y experiencia suele ser un gran aliado para favorecer la facilitación y transferencia de conocimiento, la movilización de competencias diversas y la visión sistémica que hoy es imprescindible en cualquier emprendedor.

¡Gracias por tu valioso compromiso, María!